Published on octubre 22, 2015 by aljarafewebtv

Después de la muerte de Trajano, a cada nuevo emperador se le deseaba que fuera “felicior Augusto, melior Traiano”; o sea, más feliz que Augusto, mejor que Trajano.

Su sobrino-nieto y heredero, Adriano, de raíces béticas y quizá nacido en Italica como él, realizó una gran obra de ampliación en su ciudad natal, que se convirtió en un homenaje al emperador muerto y divinizado.

Surgió así una nueva ciudad con una espléndida red viaria, con grandiosos edificios públicos y suntuosas mansiones privadas, que la convertían en una urbe sin parangón en las provincias romanas.

El mayor de estos edificios, y el primero que sorprende al actual visitante, es el anfiteatro. Cuando se inicia su construcción, el modelo consolidado es el Coliseo de Roma. El de Itálica, con una capacidad de unos 25.000 espectadores, fue uno de los mayores del Imperio.

En la arena tenían lugar las luchas entre gladiadores o los espectáculos con fieras, como cacerías o ejecuciones en las que el condenado era devorado.

El anfiteatro estaba fuera de las murallas, y una vez sobrepasadas, se llegaba a un gran edificio, que ocupa una parcela de 4.000 metros cuadrados. El colegio de la exedra, como se conoce, sería una especie de asociación en la que se reunían hombres de la misma profesión, o que rendían culto a una divinidad.

Cuenta con grandes dependencias termales, un gimnasio y un patio de caprichosas formas curvas. En uno de los mosaicos, se ven grotescas escenas de la vida de los pigmeos.

Este mosaico podría ser una copia del edificio vecino, la casa de Neptuno. Los pigmeos suelen representar escenas jocosas, luchando con animales salvajes, o en desfiles y fiestas.

Las mansiones italicenses excavadas están contiguas entre sí, y todas conservan importantes mosaicos.

La Casa de los Pájaros es quizá el mejor ejemplo del lujo residencial de Itálica.

Junto al patio está el mosaico de los pájaros, en el que pueden contemplarse 33 especies distintas de aves.

Las casas normalmente tenían asociadas una serie de locales que los romanos llamaban tabernae: ésta con un horno debía ser una panadería.

La última de estas viviendas que aporta grandes mosaicos es la Casa del Planetario, siendo el más curioso el que da nombre a la casa, donde aparecen las divinidades que representan los días de la semana.

Adriano, en la gran ampliación de la ciudad de sus antepasados, quiso levantar un templo en honor de Trajano divinizado: el Traianeum.

TOTAL DE MARISOL. Nos habla del Traianeum, y complementamos su información con la maqueta del Museo Arq. De Sevilla.

Igual que el Traianeum, los otros edificios públicos de Itálica tienen enormes proporciones: las termas mayores ocupaban más de 3 hectáreas, de las que sólo se ha excavado una mínima parte.

Muchas piezas importantes de Italica, sobre todo mosaicos, fueron expoliadas entre los siglos XIX y XX. La mejor colección está en la Casa Museo de la Condesa de Lebrija, una mujer que financió excavaciones para trasladarlos a su palacio del centro de Sevilla.

Sin embargo, hoy, bajo titularidad de la Consejería de Cultura, la investigación y el conocimiento de Itálica avanza mediante la realización de prospecciones geofísicas y la edición de publicaciones científicas.

Los habitantes de Itálica eran conscientes de gozar de un prestigio mayor que la mayoría de las ciudades provinciales. Gracias a su creciente influencia en Roma, la aristocracia bética había conseguido situar en la corte a uno de los suyos. Gracias a ello, durante los últimos años de verdadero esplendor del Imperio, Itálica pudo considerarse la más privilegiada de las colonias de Roma.

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