Published on octubre 22, 2015 by aljarafewebtv

Los burgos de Al- Saraf superan a todos los demás por la feliz elección de las casas y por el cuidado que los habitantes dedican tanto a su interior como a su exterior, de suerte que bajo el blanco encalado parecen estrellas en un cielo de olivares.

Al Saraf… el Aljarafe, mirador de Sevilla: una tierra alabada en la Edad Media por los poetas árabes, pero con una riqueza que era ya entonces milenaria.

Hace cuatro mil años, muy cerca de la actual Valencina de la Concepción, unas pocas manos acaparaban estas riquezas. Esta aristocracia levantó los primeros ejemplos de arquitectura en Europa, los dólmenes, símbolo del poder de su linaje en el territorio.

El agua es fuente de vida, pero también medio de transporte, de ahí que las más ricas civilizaciones se hayan desarrollado siempre a orillas de los ríos, que en el Aljarafe, eran puerta de entrada a los metales. El tesoro del Carambolo es una de las mejores evidencias de esta abundancia metalífera, en el primer milenio antes de Cristo, y marca la cumbre de la mítica cultura de tartessos.

Una cultura tras otra, todas florecieron con intensidad en el Aljarafe. En época romana, la ciudad de Itálica, llegó a tener tal importancia política que dio al imperio dos de sus dirigentes más representativos: Trajano y Adriano.

Este último quiso honrar a su pariente y antecesor en el trono dedicándole la ampliación de la ciudad. Así fue construida la Nova Urbs, que ha conservado para el visitante las obras públicas más monumentales y las casas más lujosas.

Mientras, la vieja Itálica, anterior a esta reforma, ha quedado sumergida bajo la actual Santiponce.

Junto a este municipio, se fue construyendo desde el siglo XIV el Monasterio de San Isidoro del Campo, que hoy es paradigma de la Historia del Arte en Sevilla.

La exhuberancia del Barroco compite en belleza con la herencia árabe, que muestra el edificio al erigirse como fortaleza almenada o al recubrirse de pinturas murales. Esta herencia lo convierte en una joya del mudéjar sevillano.

A pesar de su grandiosidad única, este es sólo un ejemplo del arte más extendido de la comarca, que encontramos en la mayoría de sus pueblos. La Ruta del Mudéjar pretende así recuperar los monumentos más significativos de este periodo de esplendor.

La ermita de Cuatrovitas es una buena muestra de arquitectura mudéjar. Fue una mezquita almohade, pero de ella sólo ha quedado en pie el imponente alminar. El resto es obra de cristianos que asumieron las técnicas constructivas islámicas. Ahora, este edificio es uno de los emblemas de Bollullos.

Pero Bollullos es también recordada por su mosto, que se elabora tradicionalmente y se distribuye a toda la comarca.

Para conocer en profundidad estas tierras famosas por sus vinos, se ha creado la Ruta del Mosto, que recorre otros pueblos del Aljarafe, como Umbrete.

Su tradición vinícola data del siglo XIV, cuando el arzobispo repobló la villa y encargó a los nuevos habitantes que plantasen viñedos.

Desde entonces, uno de los grandes vinos del Aljarafe se elabora en Umbrete, en bodegas que surten a los principales establecimientos de la comarca.

De Umbrete destaca su arquitectura religiosa, que tiene uno de sus mejores ejemplos en la Iglesia de la Consolación del S XVIII, conocida como “la catedral del Aljarafe”.

De la misma época data el palacio arzobispal, que fue la residencia de verano de los arzobispos de Sevilla.

Pero la riqueza del Aljarafe durante el Barroco, no es sólo religiosa y cultural, sino política y económica. El conde-duque de Olivares, Gaspar de Guzmán, fue el personaje más influyente durante el reinado de Felipe IV.

Además de la construcción de su palacio, ennobleció la comarca fundando la iglesia colegial en el actual municipio de Olivares.

Aquí hay una reconocida tradición de talleres que se dedican a trabajos artesanos, como la forja del hierro, de donde salen los típicos faroles modelados a yunque y martillo.

Muy cerca, en el término de Salteras, se encuentra uno de los pocos centros de fundición de bronce a la cera perdida que existen en Andalucía. Siglos de oficio nutren la técnica de los artesanos, que crean sus esculturas integrando tradición y vanguardia.

Sin embargo, para muchos, el mayor atractivo del Aljarafe reside en su gastronomía, repleta de revueltos y platos de cerdo ibérico. Además, su proximidad con las costas de Huelva le da también sabor a mar.

Quizá lo más característico sea la aceituna de verdeo, que se exporta a todo el mundo. Gordal o manzanilla… una de las mejores aceitunas de mesa procede de los olivares del Aljarafe.

Y sus aliños se preparan también en fábricas de la comarca, como ésta, en Pilas.

Esta localidad está situada al suroeste del Aljarafe, y linda con la provincia de Huelva por el Arroyo de Pilas, que le concede el privilegio de pertenecer al Parque Natural de Doñana.

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